Dientes de leche
Dientes de leche
¿Qué son los dientes de leche?
Son nuestros primeros dientes. Nos ayudan a masticar, hablar y sonreír mientras la boca todavía es pequeña. Además, guardan el espacio que necesitarán los dientes definitivos.
Normalmente empiezan a caer alrededor de los seis años, aunque cada niño lleva su propio ritmo. Los dientes delanteros suelen ser los primeros en moverse.
Los dientes de leche también guían a los definitivos hacia su sitio, por eso es importante cuidarlos aunque sean temporales.

¿Por qué se mueven y qué se nota?
Cuando el diente definitivo se desarrolla debajo, la raíz del diente de leche se va reabsorbiendo poco a poco. Al perder su sujeción, el diente empieza a bailar hasta que cae y deja una pequeña «ventana».
- El diente se mueve al tocarlo suavemente con la lengua o un dedo limpio.
- Puede sentirse raro o molestar un poco al morder alimentos duros.
- La encía puede estar algo sensible o enrojecida.
- Después de caer puede salir un poquito de sangre.

Cuidados y consejos
- Ten paciencia y no lo arranques a la fuerza ni uses hilos.
- Si está casi suelto, puedes moverlo con mucha suavidad usando la lengua o un dedo limpio.
- Si molesta, elige alimentos blandos durante un tiempo.
- Sigue cepillándote con cuidado y pasta dental con flúor para que el diente nuevo nazca en una boca sana.
- Si sangra un poco al caer, muerde suavemente una gasa limpia durante unos minutos.
Pronto empezará a asomar el diente definitivo. Enseñar la «ventana» es una señal de que estás creciendo.
Y, según una conocida tradición, puedes dejar el diente bajo la almohada para que lo recoja el Ratoncito Pérez.
¿Cuándo hay que avisar a un adulto?
Hay que consultar al dentista si el dolor es fuerte o no mejora, hay mucha hinchazón, pus o sangrado que no se detiene, o si el diente se aflojó por un golpe. Si un diente de leche sale por un accidente, no debe volver a colocarse en el hueco.
