Tétanos
Tétanos
¿Qué es el tétanos?
El tétanos es una enfermedad grave causada por una toxina que produce la bacteria Clostridium tetani. Sus esporas viven en el ambiente, sobre todo en la tierra, el polvo, las cenizas y el estiércol, y pueden entrar en el cuerpo a través de una herida.
La oxidación no causa el tétanos. Un clavo u otro objeto oxidado puede ser peligroso si está sucio y produce una herida profunda, pero también pueden contaminarse heridas causadas por objetos que no tienen óxido.
Heridas de mayor riesgo
- Pinchazos o heridas profundas.
- Heridas con tierra, polvo, heces o saliva.
- Mordeduras de animales.
- Quemaduras, aplastamientos o heridas con tejido dañado.
- Heridas producidas por espinas, astillas, clavos u otros objetos contaminados.
El tétanos no se transmite de una persona a otra.

Síntomas
- Rigidez de la mandíbula o dificultad para abrir la boca.
- Rigidez en el cuello y otros músculos.
- Espasmos musculares repentinos y muy dolorosos.
- Dificultad para tragar o respirar.
- Fiebre, sudoración o latidos rápidos.
El tétanos es una emergencia médica. Si aparecen rigidez, espasmos o dificultad para tragar o respirar, hay que pedir ayuda médica urgente.
¿Qué hacer ante una herida?
Un niño debe avisar siempre a un adulto. Como primeros cuidados:
- Lavarse las manos antes de tocar la herida.
- Enjuagarla con agua limpia y retirar con cuidado la suciedad visible.
- Limpiar alrededor con agua y jabón y cubrirla con un apósito limpio.
- Pedir valoración médica si la herida es profunda, está muy sucia, es una mordedura o no se conoce el estado de vacunación.

Vacunación y protección
La vacunación es la mejor forma de prevenir el tétanos. Hay que completar las dosis infantiles y los refuerzos previstos en el calendario del lugar donde se vive.
Después de determinadas heridas, el profesional revisa el historial de vacunación y decide si hace falta una dosis de vacuna y, en personas no suficientemente vacunadas, inmunoglobulina antitetánica para una protección rápida y temporal.
Las vacunas pueden dar un poco de miedo, pero entrenan a nuestras defensas. Al jugar, conviene evitar obras, escombros y objetos punzantes, y avisar enseguida si se produce una herida.
